La calle que escupió un auto y el cuarto que lo esperó sin saberlo
- Buzo Caperuzo
- 21 nov
- 1 Min. de lectura

Tijuana-. En la colonia Rinconada, la mañana avanzaba sin apuros hasta que un estruendo quebró el silencio doméstico de la avenida Matamoros. Una Toyota RAV4, que descendía por la pendiente, terminó como un intruso inesperado dentro de una vivienda: volcada, con las llantas apuntando al techo de un cuarto vacío, y con el polvo aún suspendido en el aire.
César, de apenas 24 años, salió del vehículo todavía incrédulo. No tenía heridas; apenas el temblor en las manos de quien siente el filo de lo que pudo haber sido. Dijo que un bache profundo —“una coladera abierta”, insistió— lo sorprendió de golpe y que el impacto lo lanzó directo fuera del camino, como si el pavimento lo hubiera expulsado.

Dentro de la casa, Adaya León vivió el accidente desde el otro lado de la pared. Estaba en su sala cuando el golpe retumbó como si el mundo se partiera en dos. “Escuché el fregadazo bien duro,” contó, aún con la voz agitada. Al salir, encontró el vehículo patas arriba en el cuarto que, por fortuna, estaba vacío.
Vecinos se reunieron en torno a la escena, señalando con familiaridad la causa que todos conocían: autos que bajan a exceso de velocidad y una calle que ya había advertido, sin palabras, lo que podía pasar.Pidieron topes, pidieron atención, pidieron que esta vez no quede solo en susto.

La casa quedó con un boquete. La colonia, con un recuerdo que no olvidará pronto.








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