Tijuana apuesta por elevar su movilidad con una nueva supervía
- Buzo Caperuzo
- 1 abr
- 2 Min. de lectura

Tijuana-. En Tijuana, el tráfico no es solo un problema: es una rutina. Horas detenidas entre semáforos, trayectos que se alargan más allá de lo previsto y una ciudad que crece más rápido que sus vialidades.
Ahora, la apuesta es literal: construir una nueva ruta por encima de la existente.
El anuncio del proyecto “Supervía Bajacaliforniana / Viaducto Elevado SUBE-T” plantea una transformación en la forma de moverse dentro de la ciudad. Una infraestructura elevada que conectará el distribuidor vial Morelos con la Garita de Otay, uno de los puntos más transitados de la frontera.

La promesa es ambiciosa: reducir trayectos de hasta 45 minutos a solo 15 en horas de mayor demanda. En una zona donde más de 100 mil vehículos circulan diariamente, el impacto podría redefinir la dinámica urbana.
El proyecto, presentado por la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, junto al alcalde Ismael Burgueño Ruiz, se inscribe dentro de una visión de movilidad que busca no solo rapidez, sino también orden y eficiencia en una ciudad marcada por el crecimiento acelerado.

La supervía contempla 12 kilómetros de longitud, seis carriles elevados —tres por sentido—, además de múltiples accesos y salidas para distribuir el flujo vehicular. A nivel de calle, se proyecta un carril preferente para transporte público con 15 estaciones, en un intento por equilibrar la movilidad privada y colectiva.
Más allá del concreto y el acero, la obra también representa una apuesta económica: una inversión privada de más de 20 mil millones de pesos, considerada la más grande en infraestructura vial en la historia del estado.
El discurso oficial plantea algo más que movilidad. Habla de tiempo recuperado: minutos que dejan de perderse en el tráfico y que, en teoría, regresan a la vida cotidiana de las familias.
Pero como toda obra de gran escala, el viaducto no solo cambiará la forma en que se transita la ciudad, sino también la manera en que se entiende: una Tijuana que comienza a crecer hacia arriba para intentar resolver los problemas que ya no caben en el suelo.








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