Quince metros de caída
- Buzo Caperuzo
- 26 oct
- 1 Min. de lectura

Tijuana-. A las 8:45 de la mañana, el bulevar Insurgentes apenas despertaba. El semáforo frente a Olivos Sur marcaba rojo y una camioneta Toyota aguardaba su turno, inmóvil, mientras la luz del sol se filtraba entre los cables y los árboles. Entonces, el rugido de un motor quebró la calma. Un Mazda apareció, rápido, sin freno, y en un segundo lo cotidiano se volvió estruendo.
El impacto fue brutal. La Toyota fue proyectada quince metros hacia adelante, cruzó el borde de la vialidad y cayó dentro del canal del Arroyo El Carrizo. El vehículo rodó sobre su costado, dejando un eco seco de metal desgarrado.

Dentro, un hombre y una mujer quedaron atrapados, el aire denso, los cinturones tensos, el miedo abriéndose paso entre el polvo. El agua del canal lamía el costado del auto mientras, arriba, se escuchaban las sirenas acercándose.
Cinco elementos del Cuerpo de Bomberos descendieron al cauce con sogas y herramientas hidráulicas. Trabajaron en silencio, con la concentración precisa de quien sabe que cada segundo cuenta. Abrieron puertas, cortaron láminas, y sacaron primero a la mujer, luego al hombre. Ambos respiraban. Ambos estaban vivos.

En la superficie, el conductor del Mazda observaba con el rostro desencajado. Fue detenido de inmediato. Nadie discutió: la escena hablaba por sí sola.
Cuando las ambulancias partieron, el canal volvió al silencio. Solo quedaban las marcas de llantas sobre el pavimento y el reflejo del sol sobre el agua turbia. En esa mañana, el bulevar Insurgentes recordó que la rutina puede durar menos de un semáforo.








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