La frontera que se reescribe: Tijuana y el sueño del tránsito sin filas
- Buzo Caperuzo
- 3 nov
- 2 Min. de lectura

Tijuana-. En Tijuana, toda conversación tarde o temprano desemboca en lo mismo: la línea. Ese laberinto de autos que cada amanecer se extiende hacia el norte, donde la paciencia se convierte en moneda de cambio. Pero a partir de este noviembre, la ciudad promete un respiro.
El alcalde Ismael Burgueño Ruiz anunció la apertura de una nueva puerta Sentri —una puerta distinta, simbólicamente cargada— que estará ubicada sobre la calle Segunda, en pleno corazón de la Zona Centro. No será solo otra entrada: será un intento por reescribir la geografía del tránsito, por liberar las arterias congestionadas que laten entre la Zona Río, el bulevar Padre Kino y la Vía Rápida.
Cada mes, más de 600 mil vehículos cruzan por la línea Sentri, otra cifra similar lo hace por la Ready Lane y 170 mil más se acumulan en los carriles generales. Son números, sí, pero también son historias: trabajadores que madrugan, familias divididas por la frontera, estudiantes que calculan cada minuto entre el tráfico y la espera.
El nuevo esquema permitirá que quienes vienen desde Playas de Tijuana o Rosarito se incorporen directamente a la Sentri, sin rodeos, sin los atascos interminables que definen la frontera. Un alivio pequeño para una ciudad que se mueve entre la urgencia y el cansancio.
Al otro lado, en San Ysidro, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos también lanzará un programa piloto para hacer más eficiente el cruce sin relajar la seguridad. Durante cuatro meses, ambas ciudades medirán resultados, como si este corredor humano y mecánico pudiera volverse más ágil, más humano.
Tijuana, ciudad del tránsito perpetuo, busca modernizar su respiración. Una nueva puerta se abre, y con ella, la esperanza de que cruzar la frontera algún día deje de ser una prueba diaria de resistencia.








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