La noche del sábado cayó pesada sobre el bulevar 2000, iluminada apenas por los focos dispersos que marcan el camino entre Casa Blanca y el Ejido Francisco Villa. Por ese corredor de asfalto avanzaba una patrulla de la FESC, rumbo a atender un reporte urgente en Altiplano, cuando el sonido del metal desgarrado rompió la quietud.